miércoles, 25 de abril de 2012

01:28 am


Como siempre le he encontrado cierto romanticismo a la tristeza, Insomnia me atrae, allí sentada en esa esquina, abrazándose las rodillas, con la mirada clara perdida y una larga trenza negra cayéndole por la espalda. Sus labios pálidos están siempre a punto de dejar escapar el suspiro que finalmente le deshará de una vez por todas.
Pero nunca se deshace. Cuanto más cree que debe suspirar, más feliz es. Quiero decir, más triste... ¿más feliz?

...

Aunque solo existe en mis sueños, ya no tengo piedad para Insomnia. Le sobresalto al entrar (nadie más que ella me ve en ese momento, aunque todo mi cuerpo arde y late con fuerza. Un corazón palpitante en llamas. Verdadera pasión por estar viva, lo que ella teme sobre todas las cosas).
No tiene tiempo de levantarse, es tan débil que hasta el más novato de los depredadores podría darle caza si quisiera. Y sin dudarlo ni un segundo, corto su trenza con un solo movimiento firme, decisivo, letal, de esta larga daga de plata, regalo de mi amado Dionisio.

Al instante Insomnia cae al suelo, muda, y cómo desearía que pudiera llorar. Pero solo yace ahí, casi sin atreverse a mirarme a los ojos pero sin poder evitar darme el respeto que me debe. Finalmente me ve como soy.
Y lo que es más importante, su contagiosa condición deja de afectarme.

No he llegado hasta aquí para nada. No he triunfado tantas veces ni disfrutado de tanta suerte por ningún motivo. No se me ofrecen tantas oportunidades por simple casualidad.

Estúpida Insomnia. Me dan igual tus historias de sangre, de falsos sentimientos de soledad, de romántica tristeza. Nada puedes hacer contra mí, contra mis decisiones, contra el orden que impone mi caos. Y hablo con la voz de los dioses cuando te sentencio a mi mantra, tu verdadero final.

"Lo siento, por favor, perdóname, gracias, te quiero."

Y con un golpe en el corazón, yo te mato, Insomnia. Te mato sin parpadear, porque a parte de belleza, también tengo en mí una violencia innata y abrupta que no soy capaz de expresar si no es con las palabras.
Jamás volverás a aparecer en mis sueños de bosques quemados sobre los que cae la nieve.

Y por fin soy libre. Y me veo capaz de levantar la cabeza con el orgullo que me corresponde y mirar al resto del mundo desafiante. Despreocupada. Feliz. 
... ¿feliz?

Feliz.


viernes, 20 de abril de 2012

La sobredosis prometida

   
   


Cosas interesantes vistas desde el tren

(02. Abril. 2012)
- Dos cisnes en una ciénaga.
- Una pequeña casa vikinga de madera con el "porche" lleno de juguetes, y una sillita de plástico con una manta rosa de lunares por encima.
- Ponis peludos completamente quietos.
- Un volkswagen tirado de lado, sin ruedas, quemado.
- Trolls en forma de piedras.
- Cascadas congeladas.
- Un astronauta.
- Montañas peludas.
- Tormenta de nieve.
- Humanos.
- Un pequeño tornado en la cima de la montaña.
- Anuncio de yogur/agua mineral.
- Un conejo blanco sentado en la nieve.

   - R. durmiendo.

domingo, 15 de abril de 2012

Lluvia

Me gustan los días como hoy, por la manera en que las nubes dejan pasar la luz, dándole a todo un aspecto diferente y un poco frágil. Como un cuadro con la pintura cascada.
Los días como hoy me recuerdan a esa mañana en la que, sin querer, decidí que las gotas cayendo en los charcos delante de mí eran una mezcla entre el morse y el braille. No quise aprender ninguno de los dos, supongo que por rebeldía(miedo) ante la idea de recibir el posible mensaje.
Me gusta la manera en la que se acaban este tipo de días. Niego con la cabeza, sonriendo para mí, dejo de lado mis delirios de grandeza mentales y la misión que me encomiendo de encontrarle sentido a todo.


La lluvia lo mejora todo en estos casos. Llega, te llora encima, te cala, te atraviesa, se va.
Irme con la lluvia a la cima de alguna montaña lejana.  O quedarme a ver las últimas gotas, y darme cuenta de que yo misma sigo lloviendo un poco.
... La lluvia lo mejora todo en estos casos.



domingo, 8 de abril de 2012

Cuando surge una conversación sobre política con un hiperreligioso y una chica de pueblo homófoba y racista

viernes, 6 de abril de 2012

Sobre el amor y el miedo


("Medianoche en París".)

martes, 13 de marzo de 2012

Un placer sin precedentes

La simple idea me coloca.


lunes, 12 de marzo de 2012

Eterna cuenta atrás


(Adoro pero odio la palabra "eterna".)

sábado, 10 de marzo de 2012

23 de Enero del 2012


"Hoy solo te queda lo que te aguante el cuerpo. Porque sabemos que la mente nunca calla.


Creo que te hace falta salir y perderte en el bosque (da igual que no pare de nevar, da igual que no sepas hacer un fuego, simplemente sal y enfréntate a todos esos pensamientos frenéticos hasta que solo quede Silencio).
Y súbete a las montañas, desde donde puedas ver el mundo, a los fiordos, gigantes donde nace el agua, sube hasta dejar atrás las nubes y enfréntate sin miedo al hombre que todo lo observa.


[Qué fácil es tapar una mancha de tinta con más tinta, y así hasta que la tinta lo esconda todo y solo te quede mirar con ojos negros y sonreír con la boca manchada. "Todo va absolutamente perfecto, ¿porqué lo dices?" Tinta en las venas.]"

lunes, 20 de febrero de 2012

¡Vive la mémoire! (o "La chica collage")


Las calles. Las casas, las ventanas que arrojan luces anaranjadas. El sonido del hielo crujiendo bajo los pies. Las urracas. La niña que tocaba la guitarra eléctrica de plástico mientras que saltaba. Miradas de asombro entre los alumnos ante un profesor completamente majara. Las caminatas durante horas, bien acompañada. Las caminatas durante horas, sola, en perfecto silencio, sin pensar en nada. El hombre mayor que tardó quince minutos en recorrer cinco metros. La manera en la que me taladró con la mirada. Las voces de los niños en el metro. Las ramas de los árboles dejando caer nieve. Las nubes. Despertarme por las mañanas completamente enrollada en el edredón. La calefacción del suelo del baño.  Escuchar conversaciones en otros idiomas a toda velocidad.  Los dibujos en los márgenes de las hojas.  El dolor de una aguja en la nariz. Lanzar bolas de nieve a dos ventanas durante media hora. Los terribles momentos en los que se encoge el alma por resbalar. Nunca caer. Las velas. Las luces de navidad permanentemente puestas. Los autoabrazos para aguantar y seguir. Poner mucho cuidado en escoger los calcetines que ponerse cada día. La agitación de otras personas. La agitación de otras personas vs. la agitación interior que nadie más sabe que siento. Hablar de fantasmas. Hablar de milagros. Hablar de la homosexualidad. Hablar de dinero mientras que bebemos. Decirle "adiós" y "buenas noches" a una pantalla de ordenador. Los reencuentros... Las despedidas. ¡De nuevo los reencuentros! Las clases. Las lecciones personales. Los retos. Las victorias. Que se me caiga el tenedor. Darle la vuelta a la almohada. Perder una zapatilla debajo de la mesa. No encontrar por ninguna parte el cable de la cámara. Las ganas de aprender a conducir. El primer sueño en años en el que podía volar. Colgar los recortes en las paredes de mi habitación durante semanas. Que nevaran estrellas. El cierto asco que da ver que respiras el aire que exhala otra gente en las mañanas frías.  Reírse a escondidas. El ático. Poner el detergente a toda prisa y nerviosa porque la lavadora ya ha empezado. Hacer reír a alguien que no conoces. "Te echo de menos para bien". Confiar en el ser humano. Notar el viento y el hielo en la cara. Contar cómo se me rompió el dedo pequeño del pie. Luces detrás de las nubes.



Y tantos, tanto más.
Tengo una memoria de pez impresionante. Tengo miedo a olvidar, quisiera hacer una lista gigantesca con cada uno de los detalles que me han marcado más o menos. Quisiera que mi vida estuviera grabada para volver a ver esos momentos una y otra vez. 
Creo que, irónicamente, solo con el paso de los años aprenderé a aceptar que no puedo tenerlo todo, no puedo quedarme con todos los recuerdos. Hasta entonces puedo usar este pequeño placebo que he encontrado, y que es útil.

Caminad con cuidado, pues por estas tierras vive la chica collage.

Recortando y colgando imágenes de las paredes. Recortando pedazos de mí y colgándolos en la gente que me rodea. Puedo mirar a mi alrededor y puedo verme a mí misma reflejada desde todas las esquinas. 

Y a la misma vez supongo que funciona en sentido contrario, ¿no? 
Tiene sentido, todas las personas y situaciones que han pasado por mi vida hasta ahora, de alguna manera se han recortado y se han pegado a mí. Y... aunque haya perdido cosas por el camino, o aunque dentro de años no recuerde momentos que para mí fueron importantes... supongo que puedo pensar que están en mí igualmente. Y sin todos esos instantes no sería la persona que soy ahora mismo. Que seré.

... Hm. Mira tú por donde.





sábado, 18 de febrero de 2012

Flaming Youth, 1923 (o "La visita").

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domingo, 15 de enero de 2012

La sal de la tierra


     Digamos que la perfección no es mi fuerte. Pero (¡maldita sea! ¡Mal-di-ta sea!) haces que quiera que lo sea.
     Y puedo estar pensando en ti durante horas y de repente darme cuenta de que son casi las tres de la mañana, y, ¿quién sabe? Igual podría considerarse una buena idea dormir.
Pero entonces es cuando empieza lo bueno. Porque mi mente enciende el aleatorio para la lista de pistas "Tú durmiendo", y entonces ya sé que no dormiré hasta que la batería se me acabe, y repasaré todos y cada uno de esos momentos y los haré de nuevo reales en mi mente hasta convencerme de que estás conmigo en la habitación... podría estirar el brazo y pincharte en la barriga sin problema. 
Pero claro, ahí no estás tú, ahí está la pared. 
Y te diré otra cosa, pincharle la barriga a la pared duele.

     Ahora en serio, tengo bastante suerte de que no te moleste mi falta de perfección. Casi no te fijas en esos detalles que a mí tanto me sacan de quicio, y creo que esa es otra de las razones por las que te quiero. No porque soportes mis cosas insoportables, si no porque todo lo ves con ojos amables, y parece como si realmente te costara ver lo malo... tendría miedo de que me estuvieras idealizando a lo grande si no fuera porque todo lo ves igual. 
Simplemente eres un alma de esas que sonríen todo el tiempo. Un alma nómada sin preocupaciones.
No sabes cuánto lo admiro.

     Pasa el tiempo y sigue sin dejar de fascinarme como tiras de mí hacia arriba cuando debes o me devuelves a la realidad cuando me estoy taladrando el cerebro a mí misma sin piedad. No digo que no fuera capaz de mantenerme en la cordura sin ti, pero, ¡pardiez! hay que ver qué fácil me lo pones.

     Eres la sal de mi tierra. A todo le das otra percepción: otro sabor, otros colores cuando la luz pasa a través de ti, otro olor (porque mi hermano, cuando era pequeño-pequeño, aseguraba que podía oler la cantidad de sal que llevaba la comida).
Con un poco más de tiempo que me des, ya seré capaz de mirar el mundo con ojos bondadosos como los tuyos, y seré otra alma de esas que sonríen sin parar.


     El mundo no tiene prisa por vernos correr de un lado a otro. Lo tenemos ahí para siempre. Se conforma conque se hayan cruzado las estelas de los aviones, todo lo demás pasará, tarde o temprano, pero pasará. Puedo esperar eternamente por un poquito más de sal.

Fordi jeg elsker deg!


*

Porque la suerte es para los audaces

                    ... y nada viene regalado
Todavía no me he decidido al respecto.
Admiro a los escépticos, pero también a los soñadores, y me encuentro en el medio y medio. Ambas maneras de pensar son tan seductoras que soy casi incapaz de decidirme.

Un lado romántico e idealista podría susurrarme mientras me acaricia el pelo que hay algo un poco más grande que nosotros que nos regala la buena suerte.
Otro lado observador y quizás un poco duro, en cambio, podría decirme mirándome fijamente a los ojos que hay que buscarse la vida, y que esa "suerte" no existe, y son solo las consecuencias de nuestros actos bien planeados.

Está claro que no voy a conseguir lo que quiero quedándome sentada en mi habitación lo que me queda de vida.
Tengo que darle la oportunidad a la suerte de encontrarme por el camino.
Porque la suerte es para los audaces.

Y estos últimos días he estado tan furiosa... Me he dado cuenta de que el concepto de suerte, algo que siempre he considerado tan puro, ha sido totalmente violado y  mancillado y corrupto y menospreciado. Por todos.
Por supuesto que otra vez me enfado por situaciones ajenas a mí que no me incumben para nada. Y el sentimiento negativo que me queda es mi castigo por inmiscuirme cuando no debo.
Pero me he dado cuenta de que se da tanto por sentado en este mundo...
Y se olvida la suerte.

¿Qué haré si algún día me pasa lo mismo? Creo que dejaría de ser persona, y me convertiría en una cartera andante más.

Así que salir. Jugar. Arriesgarme. Mirarlo todo con los ojos bien abiertos. Absorber hasta el más mínimo detalle. Ser receptiva. Ser agradecida.

¡¡Y tú, despierta, niña tonta!! Y haz el favor de leer el título de nuevo, que no pienso escribírtelo ni una vez más.

viernes, 6 de enero de 2012

Amor de constelación

"Orión abrió la boca y se tragó a la niña entera. Ella pensó que la boca dentada le destrozaría los huesos, pero resultó que el interior de Orión también estaba hecho de estrellas.
Nada podía herirla ahí dentro.

"Nada podía herirla por dentro.
Aunque su interior fuera un caos. 
Nunca había tenido prisa por ordenarse a sí misma, y ahora que había sido engullida por Orión, todas las inquietudes que había sentido, la presión, el movimiento frenético de todo... carecían de sentido.

"Dentro de Orión se oía como bajo el agua, y los latidos de su corazón herido, arrítmicos, muy de vez en cuando.
Se sentía a gusto en su interior, pero sabía que si se dejaba ir, moriría.


"Su historia de amor había comenzado cuando ella era pequeña. Aprendió por sí sola los meses en que podía ver a Orión en el cielo desde la ventana de su habitación.
Giraba la cabeza en la almohada y dormía al revés en la cama para ver la gran cara que se imaginaba le devolvía la mirada sin juzgarla.
La mirada blanca y silenciosa que le observó durante años dormirse tranquila o furiosa, llorar en la intimidad de su refugio o tocarse pensando en sus amantes.
En ocasiones le pedía que la llevara con él, lejos de todo lo demás. Luego se dijo que eso era cobarde y aprendió poco a poco a sobrevivir a la rutina. Pero Orión no olvida nunca.

"Y por tener el corazón de gigante tan herido, decidió arrancarla de la cama y tragársela, aunque hicieran años de su última plegaria. Lo hizo justo en ese momento porque ella había decidido crecer del todo y olvidar. Orión tenía tanto miedo al olvido que prefería matar a la única criatura que le había amado de verdad durante miles de años antes que difuminarse en el cielo en un sinsentido de motas brillantes.

"La única manera de salir del interior del gigante.
La niña hizo de tripas corazón (un corazón enorme que latía imparable, como una avalancha que sabe que no tiene un fondo al que llegar), y acuchilló el interior de Orión con todas sus fuerzas.
Inmediatamente éste se desgarró y se vació por todas partes, liberándola.
La niña se arrastró lejos de él, mirando como sangraba luces verdes pero sin ser capaz de remediar su sufrimiento. El gigante la miró con sus cuentas blancas relucientes, y en el fondo entendió. 

"Jamás sabría amar y por eso debía morir."




Deprisa, se te acaban los meses por este año para viajar al Norte y observar la sangre de Orión. Deja que te inunde, que te sobrepase, que te toque por dentro y que te alce sobre todo lo demás.
Siempre hay esperanza para el que no sabe amar. Compasión, paciencia, comprensión.



*

sábado, 31 de diciembre de 2011

Cambio de ciclo

Feliz año.
 

camina, camina...

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... y camina

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desde los cielos, hasta..

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the end of St.Petesburg

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